El conocimiento ha sido un recurso indispensable para la existencia, la sobrevivencia y el desarrollo de todas las sociedades humanas.
La capacidad de generar conocimiento y de resolver problemas mediante su aprovechamiento ha hecho posible la existencia de los primeros grupos de cazadores-recolectores, así como de las grandes civilizaciones, como la egipcia, la china, la griega o la maya.
Conforme crece la complejidad de las sociedades se necesitan diferentes tipos de conocimiento y, por lo general, se conforman grupos de especialistas en varios campos.
Estas sociedades —que especialmente han experimentado el impacto de la ciencia y la tecnología—, muestran una distribución del conocimiento más evidente que en tipos de sociedades menos complejas.
En suma, el conocimiento es indispensable para la vida humana, tanto en lo individual como en la colectividad (Olivé y Pérez, 2004).
El conocimiento debe de ser un agente de cambio y por lo tanto debe movilizarse, no debe permanecer estático. Así, de manera natural el conocimiento se “hereda” de generación en generación, a través de las cuales va sufriendo cambios, se va transformando, de forma tal que la vía en que se transmite debe así transformarse para evitar que lo transmitido supere al medio.
De no haber una revolución en las formas, se puede correr el riesgo de no tener la capacidad de transferir un determinado cúmulo de conocimientos. De esta manera, se incorpora el uso de nuevas tecnologías como parte de la Reforma Educativa para la Educación Básica, ya que se considera esta herramienta como una forma más rápida, práctica y relativamente más económica para movilizar ideas, conocimientos e información de diversa índole. Se toma en cuenta lo inevitable de la globalización y se ponen en la mesa los beneficios respecto a este fenómeno, tomando en cuenta que estamos dentro de él y que el uso de las diversas TIC´s apoyarán a mantenerse a la vanguardia dentro de este intercambio vertiginoso.
Sin embargo, es indispensable que estemos enterados de las maneras apropiadas para compartir dicha información. Así, debemos darnos a la tarea de conocer y difundir el tipo de buscadores apropiados para ello los cuales además de facilitarnos la búsqueda de información específica dentro de ese océano que es la red, nos garantiza que ésta sea en mayor medida verdadera, funcional, seria, respetable y segura para todo el público. Algunos de estos buscadores son: Google académico, OAlster, ScientificCommons, Scirus. Que además son fáciles de utilizar y, como cualquier página de internet, se pueden configurar como entrada principal para evitar desvariar en otros sitios menos seguros y además distractores, sobre todo si lo llevamos al escenario de las aulas.